Autoestima

Cuidamos el cuerpo cada día. ¿Y la autoestima?

Comemos tres veces al día sin pensarlo. La autoestima la alimentamos cuando nos acordamos, y casi siempre con restos.

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3comidas al día para el cuerpo. ¿Cuántas para ti?

Nadie espera a desmayarse para comer. Pero con la autoestima hacemos justo eso: la ignoramos hasta que un comentario del jefe, un «no» de un cliente o una entrevista fallida nos deja sin fuerzas. Y entonces queremos arreglarlo de golpe.

La autoestima no se arregla de golpe. Se alimenta, igual que el cuerpo: poco, a menudo y con buena comida.

Qué es (y qué no es)

El psicoterapeuta Nathaniel Branden, que dedicó su vida a estudiarla, la definía como la confianza en que eres capaz de afrontar los desafíos de la vida y en que mereces ser feliz. No es creerse mejor que nadie ni repetirse frases ante el espejo. Para Branden, la autoestima no se recibe: se construye con lo que haces, día a día.

En Los seis pilares de la autoestima propone seis prácticas. Aquí van traducidas a gestos que caben en un martes cualquiera.

Seis comidas para la autoestima

  1. Darte cuenta. Branden lo llama vivir conscientemente. Antes de una conversación difícil, pregúntate qué quieres de verdad de ella. La mayoría entra sin saberlo.
  2. Aceptarte. No es resignarse: es dejar de pelearte con lo que sientes. «Pedir esto me pone en tensión» es un dato, no un defecto.
  3. Hacerte cargo. Nadie va a venir a ofrecerte el aumento. Lo que depende de ti, hazlo tú.
  4. Afirmarte. Decir lo que piensas y pedir lo que necesitas, con respeto. Cada vez que te callas algo importante, la autoestima pasa hambre.
  5. Tener un propósito. Un objetivo pequeño y concreto por semana: «el jueves digo que no a la reunión que sobra».
  6. Ser coherente. Que lo que haces se parezca a lo que dices que valoras. Cada promesa que te cumples es un ladrillo.

Cómo te hablas cuando fallas

La investigadora Kristin Neff, pionera en el estudio de la autocompasión, ha mostrado algo que va contra la intuición: tratarte con dureza cuando te equivocas no te hace mejorar más. Te hace esconder los errores y evitar lo difícil. Hablarte con la amabilidad con la que hablarías a una amiga, en cambio, hace más fácil volver a intentarlo.

Lo que te dices sin pensar

Qué desastre. Siempre me bloqueo. No sirvo para esto.

Lo que le dirías a una amiga

Te has bloqueado en la parte del precio. Es la que más cuesta. La próxima vez, prepárala antes.

La segunda frase no es blanda: es más exacta. Señala el momento concreto en vez de juzgar a la persona entera. Es lo mismo que hacemos en un ensayo.

Lo que Carnegie añade: no depende solo de ti

Dale Carnegie escribía que todas las personas desean sentirse importantes. Ese deseo no desaparece por madurar: se puede alimentar bien o mal. Mal es buscar la aprobación a cualquier precio, callarse para caer bien o necesitar tener razón. Bien es lo que proponía él mismo: interesarte de verdad por otras personas, recordar su nombre, escucharlas. Quien da aprecio sincero suele recibirlo, y deja de mendigarlo.

También recomendaba algo muy práctico contra la preocupación: vivir en «compartimentos de un día», ocupándote de hoy sin cargar con todo lo de mañana. Aplicado a la autoestima: no hace falta sentirte segura para siempre. Basta con alimentarla hoy.

Un menú diario de cinco minutos

Por qué ensayar alimenta la autoestima

La autoestima crece con pruebas, no con promesas. Cada conversación difícil que sostienes es una prueba de que puedes. Y ensayarla antes, en un sitio donde equivocarse no cuesta nada, es la forma más rápida de acumular esas pruebas: la próxima vez que lo digas de verdad, ya lo habrás dicho.

Para llevarte

Hoy también toca comer. Aunque sea poco.

Fuentes: Nathaniel Branden, Los seis pilares de la autoestima (1994); Kristin Neff, Sé amable contigo mismo (2011); Dale Carnegie, Cómo ganar amigos e influir sobre las personas (1936) y Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida (1948). Este artículo no sustituye a la ayuda de un profesional de la salud mental.

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Cada conversación sostenida es una prueba de que puedes.

Trae la que llevas tiempo callándote. La ensayamos hasta que te salga con tus palabras.

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