Feedback
Dar feedback negativo sin que la otra persona se cierre
El sándwich no funciona. La gente se queda con el pan y tira el relleno.
3pasos: hecho, efecto, pregunta
El «sándwich» —algo bueno, la crítica, algo bueno— lleva treinta años enseñándose y sigue sin funcionar. Por dos motivos. El primero: la gente aprende el patrón, y en cuanto oye el primer elogio se pone a esperar el golpe, así que el elogio no vale y el golpe llega igual. El segundo: al envolverlo, el mensaje se suaviza tanto que mucha gente sale de la conversación sin haberse enterado de que era una conversación seria.
El problema real no es la dureza. Es la vaguedad
Casi todo el feedback que no cambia nada falla por lo mismo: describe a la persona en vez de describir el hecho.
- «Te falta proactividad». ¿Qué hago mañana distinto? Nadie lo sabe.
- «Tienes una actitud un poco negativa». Esto es un juicio sobre quién eres. Contra eso solo cabe defenderse.
- «El cliente no ha quedado del todo contento». ¿Qué cliente, cuándo, con qué?
Hecho, efecto, pregunta
Tres movimientos. El hecho concreto —fecha, situación, qué pasó—. El efecto que tuvo, que es lo que justifica la conversación. Y una pregunta, porque a lo mejor hay algo que no sabes.
Oye, muy bien lo del informe. Solo una cosita: te noto un poco desconectada últimamente. Pero vamos, que en general genial.
Nadie va a cambiar nada después de esto. «Una cosita», «un poco», «pero vamos»: cada atenuante debilita el mensaje hasta borrarlo.
En la reunión del martes con Ortega no dijiste nada en cuarenta minutos. El cliente me preguntó después si estabas en el proyecto. ¿Qué pasó ahí?
Hecho comprobable, consecuencia concreta y una pregunta de verdad. Y después, guardar silencio. Esa pregunta necesita su silencio; si la rellenas tú, has dado un monólogo.
Cuando se ponen a la defensiva
Ocurrirá, y no significa que lo hayas hecho mal. Lo que no funciona es discutir el hecho —«que sí, que no dijiste nada»— porque entras en un pulso sobre la memoria de cada uno. Lo que funciona es sostener y devolver:
Ya, pero es que no me habías dado tiempo a preparar nada.
Eso es cierto y lo asumo. Aun así, el cliente salió pensando que no estás. ¿Cómo lo arreglamos para la próxima?
Dos cosas a la vez: reconocer lo que sea justo, y no soltar el asunto. La mayoría de la gente suelta el asunto en cuanto le dan un argumento razonable, y así la conversación se convierte en otra cosa.
Para llevarte
- El sándwich enseña a esperar el golpe y a ignorar el elogio.
- Describe el hecho, no a la persona.
- Hecho, efecto, pregunta. Y luego silencio.
- Si la otra persona se defiende, reconoce lo justo y no sueltes el asunto.
Suavizar tanto que no se entienda no es amabilidad. Es dejarlo para otro día.
¿Tienes esa conversación pendiente?
Hago de la persona a la que se lo tienes que decir. Con la reacción que temes, no con la fácil.
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